MIGUEL A. GÓMEZ-MARTÍNEZ

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15 preguntas a Miguel Ángel Gómez Martínez


15 preguntas a Miguel Ángel Gómez Martínez

2017-04-25

Miguel Ángel Gómez Martínez (Granada, 1949) fue, sin duda, un niño prodigio y es un adulto prodigioso. Dirigió su primer concierto a los 7 años y a los 13 obtuvo el título de profesor de piano. Ha dirigido a lo largo de su carrera a orquesta de renombre de todo el mundo, y es habitual de las Óperas de Viena, París, Ginebra, Houston, Chicago, Covent Garden y tantas otras. Actualmente es director titular de la Orquesta y Coro de la RTVE.

El 23 de marzo estrenó su primer concierto para piano y orquesta, precisamente con su orquesta y con Lionel Morales al piano, estreno del que dimos cobertura en esta revista. Decidimos entonces indagar un poco más en su tarea de compositor.

1. ¿Compone sentado al piano?

No, nunca. Escucho la música que voy creando en mi mente, la construyo conforme se me revela, y cuando tengo la obra finalizada en la mente, entonces la escribo en la partitura.

2. Si no es así, ¿cuál sería su momento y el lugar ideal para componer?

Cualquier momento y lugar es bueno. La creación, en mi caso, no depende de influjos externos, sino que se genera dentro en cualquier instante o circunstancia. Por supuesto que este caso es específicamente referido a Música Sinfónica, pues en el caso de Ópera existe una distinta composición aplicada a guión, textos, y voces, que condicionan mucho más la creación musical.

3. Por cierto, ¿quién sería su compositor favorito?

Tantos… muchos de los grandes son mis favoritos, no podría destacar a uno entre todos. Si tengo que dar nombres, y siempre olvidaré alguno, sin duda Bach, Mozart, Beethoven, Brahms, Puccini, Tchaikovski, Mahler, Prokofiev, Strauss, Falla, Stravinski…

4. Cartas de un enamorado la escribió como acto de amor a su mujer, Alessandra, y eligió la tesitura de barítono… ¿no se ve de tenor?

No me veo de tenor de ninguna manera, mi voz es más cercana a la del bajo que a ninguna otra, pero la elección de barítono responde a ser este el timbre que, de forma natural, corresponde al hombre. Si hubiese sido por mi mujer la habría compuesto para bajo, ya que ella prefiere los colores de voz graves, pero consideré más equilibrado escoger al barítono para la creación de la obra, ya que permite una relación muy armónica en la composición sinfónica.

5. Cuando llega el momento de los ensayos con la orquesta y puede escuchar todo lo que antes sólo estaba en su cabeza ¿le parece más hermoso?

Me parece justamente lo que he creado, pues ya lo escuché en mi mente desde el momento de crearlo. Sobre todo si yo mismo la dirijo, por supuesto, otra cuestión sería preguntarme que me parece cuando la dirija otro director, lo que dependerá siempre de que interprete de acuerdo a lo que yo he escrito. Pienso que a todos los compositores les gustaría que se respetase su creación, razón por la cual yo siempre intento seguir sus dictados en las obras que dirijo.

6. ¿Quién le gustaría que dirigiera una obra suya?

Siendo sincero, no podría elegir con seguridad a un director concreto. El motivo de ello es que, por supuesto, considero a algunos muy capaces de hacer una interpretación fiel y excelente, pero algunas veces, a estos mismos, les he escuchado trasgresiones tremendas en la dirección de algunas obras. Si debo mencionar algunos, a lo largo de la historia, me decidiría por Richard Strauss, Erich Kleiber, Ricardo Mutti… siempre con la prevención mencionada. Precisamente la Tesis Doctoral que sobre el asunto realizó mi esposa, cuyo resumen publicará próximamente (completa imposible porque consta de 7000 páginas) detecta y prueba científicamente un ranking enormemente sorprendente sobre el tema, con decenas de directores famosísimos de todas las épocas cometiendo numerosas transgresiones en la interpretación de las más representativas obras del Repertorio universal. Miles de accelerandi y ritardandi ejecutados que no están indicados por los compositores, miles de accelerandi y ritardandi no ejecutados que sí están indicados por los compositores modificaciones de la instrumentación original del compositor, pianos y fortes, o bien inventados, o bien no ejecutados, etc. etc. Se trata de los denominados EFA (Errores, Falsificaciones y/o Adulteraciones de la partitura en la Dirección de Orquesta) que son detectados en enorme número y que en muchos casos modifican completamente la obra del autor.

7. ¿Y si no fuera fiel a la partitura? ¿Y si no sintiera lo mismo que usted al componerla?

No ser fiel a la partitura es extremadamente fácil, se trata simplemente de realizar el mínimo esfuerzo en análisis, interpretación y dictado a la orquesta, ya sea dirigiendo “como más cómodo le resulte a cada cual”, ya sea realizando una especie de “copia” de cualquier grabación de la obra que el director, por razones muchas veces peregrinas y otras en función a la fama de la “versión”, elija emular. En ambos casos se estarán vulnerando los deseos del autor, es decir: la propia obra. Pero como el público a este respecto suele ser muy laxo y permisivo, por no mencionar los muy populares casos de admiración hacia las “aberraciones” más impresionantes, tomadas por tal público (muchos críticos incluidos) como “genialidades” del director trasgresor, pues resulta que lo verdaderamente exótico e inusual suele ser escuchar una obra tal y como el autor la creó. Tanto, que tales interpretaciones suelen ser atacadas como “extrañas, deficientes o pretenciosas”, cuando no se les tilda con otros calificativos menos amables incluso. En una obra de estreno afortunadamente no existen “versiones” anteriores, pero esta circunstancia no evita que muchos directores malinterpreten las indicaciones del compositor o simplemente las ignoren por el hecho de ser más cómodo no respetarlas. Un intérprete no debe “sentir” la obra de una u otra manera, sino acercarse el máximo posible al sentimiento del compositor, y eso sólo se puede conseguir estudiando correctamente la obra y respetando las indicaciones dinámicas y agógicas que contiene. Siempre lo afirmo: creo más que razonable opinar que el autor es quien mejor sabe qué quiso crear cuando compuso su obra, raro sería que algún director pueda ni conocerla mejor ni, mucho menos, mejorarla, además de que no es su función.

8. Por si acaso… ¿cuántas anotaciones tienen sus partituras?

Todas cuantas necesitan tener, ni más ni menos.

9. ¿Tiene oído absoluto?

Sí, lo tengo. Resulta muy útil en numerosos casos, pero no considero que sea una aptitud imprescindible para interpretar, crear o dirigir Música, aunque facilita enormemente la obtención de resultados.

10. ¿Con tantísimas obras que se sabe de memoria, le queda aún espacio en el disco duro?

Quienes bien me conocen argumentan que el “disco duro” lo tengo selectivo. Es decir, desproporcionadamente dedicado a la Música, por lo que mi memoria para cuestiones más “prosaicas”, digamos, es completamente deficiente. Y es verdad, ya me gustaría poder acordarme de “lo que alguien me pide, en tal momento, que le lleve desde la habitación de al lado”, por ejemplo, pero muchas veces voy con tal propósito, y vuelvo sin nada por no recordar qué buscaba. Llámesele enorme despiste, desmemoria crónica o como se quiera, pero no puedo evitarlo. Como tampoco puedo evitar memorizar una obra musical en cuanto la leo algunas veces, siempre que sea de una lógica estructural medianamente coherente, por supuesto.

11. ¿Qué melodía le ha puesto a su teléfono móvil?

Ninguna. Mi móvil suena como el timbre de un teléfono.

12. ¿Y cuál en particular cuando quien llama es su mujer?

Ninguno: siempre suena como un teléfono. Tengo varios, y todos suenan igual, pero mi esposa suele llamar a uno que nunca desconecto (por supuesto en ensayos y conciertos queda en camerinos) esa es la única diferencia.

13. ¿Con qué palabras empezaría usted su curriculum?

Músico: director de orquesta y compositor…

14. ¿Por qué le gustaría ser recordado?

Por la música que compongo y por la que dirijo, así como por cuanto de bueno pueda hacer por los demás.

15. ¿Qué le gustaría poder olvidar?

A la mala música y, sobre todo, a las malas personas, me gustaría olvidarlas inmediatamente. Desgraciadamente, y en ambos casos, hay tantas…Por eso: recordemos siempre y únicamente a las mejores.

Gómez Martínez ha compuesto 25 obras: Suite Burlesca (1972); Sinfonía del Descubrimiento para coro y orquesta sinfónica (1989); 5 canciones para poemas de Alonso Gamo para soprano y orquesta sinfónica (1996); Amaneciendo, para piano solo (2000); Fantasía para violín y piano (2000), Danza del siglo XVII para flauta, fagot y piano (2001); Noche con estrellas para violín, violoncello y piano (2001);Sinfonía del Agua para soprano y orquesta sinfónica (2006): 5 Homenajes en Cuatro Movimientos (Sinfonía nº3) para orquesta sinfónica (2009); Amaneciendo para orquesta sinfónica (2009); Atallah, ópera en 3 actos (2010); Cartas de un enamorado para barítono y orquesta (dedicada a su esposa) (2012), Requiem Español para mezzosoprano, barítono , coro y orquesta sinfónica (2012); Concierto para piano y orquesta (2013); Sonata para piano solo (2013), Nocturno para piano solo (2013), Toccata para piano solo (2013), Preludio para piano solo (2013), Estudio en tereceras para piano solo (2013), Homenaje a Johann Strauss (2013), Vals para piano solo (2013), Concierto para piano y orquesta (2013);Concierto para violín y orquesta (2013); Allegro de Sonfonía para orquesta sinfónica (2013); Concierto para violoncello y orquesta (2014); Don Juan Tenorio para coro mixto y dos pianos (2015); Suite de Navidad (2016)

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