MIGUEL A. GÓMEZ-MARTÍNEZ

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Las ventajas de la técnica son extraordinarias pero han insensibilizado a la humanidad


Las ventajas de la técnica son extraordinarias pero han insensibilizado a la humanidad

2018-08-02

El músico granadino, al frente de la Orquesta Sinfónica RTVE, abrió anoche el FIS y mañana y pasado conducirá las finales del Concurso de Piano.

Compositor de 'La sinfonía del Descubrimiento, el granadino Miguel Angel Gómez Martínez (1949), hijo de músicos, es uno de los grandes directores de orquesta de la historia con más de medio siglo ya de trayectoria. Debutó en Viena y a continuación actuó en Lucerna y Berlín, mientras en España se presentaba por primera vez en 1975, en el Festival de Música y Danza de su ciudad natal. A partir de ahí comenzó una carrera que le llevó a dirigir a las filarmónicas de Viena, Baviera y la Radio de Berlín, entre otras. Gómez Martínez ha sido invitado por algunos de los teatros de ópera más famosos y desde hace dos años ejerce como director titular y asesor artístico de la Orquesta Sinfónica RTVE. Con las partituras en su cabeza dirigió anoche a esta formación en la inauguración del Festival y conducirá las finales del Concurso Internacional de Piano de Santander este fin de semana.

- ¿Un director de orquesta es un líder, un sherpa y un pedagogo a la vez?

- Creo que sí. Nuestro trabajo consiste en ayudara la orquesta a aunar y concertar criterios artísticos, y esto lo conseguimos siendo una especie de 'guía' para todos los músicos que la componen. Para ello, además de un análisis y preparación concienzuda de las obras que interpretamos, necesitamos dotes y criterios de convicción, sin los que seria imposible llegar al resultado deseado. Por supuesto, la convicción se compone principalmente de razón, que a su vez precisa al saber.

- ¿Cómo se define como director?

- Pienso que mi principal característica es la de ser absolutamente fiel a la voluntad del compositor cuya partitura esté dirigiendo en el momento. Él es el verdadero creador de la obra y su 'único' dueño, por lo que añadir o eliminar alguna de las «órdenes» que nos ha transmitido a través de su partitura es un delito contra la propiedad intelectual, entre otros. ¿Quién mejor que el compositor sabe cómo debe interpretarse su obra? Desde luego ningún intérprete puede arrogarse tal pretensión. Y, ¿cómo podría ser posible que quien ha creado tantas obras maravillosas no supiese escribirlas con toda claridad y solvencia en su partitura? Interpretar conforme a las instrucciones del compositor no es fácil, por supuesto, por esta razón gran número de intérpretes optan por el camino fácil: interpretar conforme les resulta más sencillo, o simplemente imitar cualquier 'versión famosa que, sin embargo, no respeta la obra. A este proceder, quienes lo realizan, suelen denominarle 'versión magistral' de la obra que ha resultado mutilada.

- ¿El buen director es el que no se hace notar?

- Es aquel que es capaz de ayudar a la orquesta a conseguir una interpretación que, a través de la fidelidad a la propia obra, consiga llevar al público hacia una experiencia musical fuera de lo común.

- ¿Entre los compositores y los integrantes de la orquesta, ejerce una Laborde médium? ¿Uno debe ir más allá de la partitura?

- No considero correcto ir más allá de la partitura. Como decía mi mentor, el mítico Hans Swarowsky. «Un autor genial no necesita ayuda y un autor mediocre no la merece». Un símil en pintura sería pretender 'mejorar' un cuadro de, por ejemplo, da Vinci, pintan
do trazos sobre el lienzo, tal vez un bigote a la 'Mona Lisa', porque no?. Ignoro si alguien seria capaz de considerar una barbaridad así como 'ir más allá del lienzo' referido. Sobre el lienzo, tal cual fue creado por su autor se puede opinar lo que se desee, pero lo que no me parece excusable es trasgredir al lienzo, tampoco trasgredir a la partitura me parece nada encomiable, mucho menos creativo.

- En los ensayos, ¿hay debate, discusiones, confrontación? ¿La disciplina es la clave del vínculo?

- La disciplina es imprescindible para realizar cualquier trabajo artístico, máxime cuando se trata de un trabajo conjunto. Pero la disciplina no consiste en que el director exprese indicaciones con muy mal humor. Es posible conseguirla con una actitud amena y agradable para los músicos. De esa forma creo que se consiguen mucho mejores resultados. Al menos yo me comporto de ese modo. Provocar confrontaciones, debates o discusiones no es la misión del director, y no suelen producirse cuando son profesionales bien capacitados.

- ¿Puede decirse que la dirección asume la totalidad del 'ser musical?

- Sólo hasta cierto punto, ya que el director es el único músico que «no suena». Pienso que es un eslabón más en la cadena necesaria para que el resultado sea satisfactorio, o preferiblemente: excelente.

EL DIARIO MONTAÑÉS


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