MIGUEL A. GÓMEZ-MARTÍNEZ

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El director de orquesta granadino Miguel Ángel Gómez-Martínez, Medalla del Festival de Granada 2016


El director de orquesta granadino Miguel Ángel Gómez-Martínez, Medalla del Festival de Granada 2016

2016-06-18

Los galardones reconocen la relevancia artística y profesional del artista, así como su especial vinculación al Festival, en el que participado en numerosas ocasiones.

La Medalla de Honor que cada año concede el Festival Internacional de Música y Danza de Granada será entregada al director de orquesta y compositor Miguel Ángel Gómez-Martínez, en reconocimiento a su relevante trayectoria profesional y especial vinculación con el Festival, tal como acordó el Consejo Rector, en la pasada reunión del 6 de junio.

La presencia del director de orquesta Miguel Ángel Gómez-Martínez ha sido muy destacada en el Festival de Granada, sobre todo en los primeros cincuenta años. Ha participado en nueve ediciones del Festival y ofrecido 16 conciertos sinfónicos en el Palacio de Carlos V, en los años: 1975, 1981, 1984, 1985, 1986, 1987, 1992, 1996 y 1997.

En 1986, el Maestro Gómez-Martínez afrontó durante cinco noches consecutivas la integral de las sinfonías de Beethoven con la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE, un hito en la historia del Festival. Este año, el maestro regresa al Festival de Granada (han pasado 19 años desde su última actuación en el Carlos V), con la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE, de la que es de nuevo titular, con un programa extraordinario en homenaje a Cervantes y Shakespeare.

Novedad del director granadino

En 1975 el maestro Frühbeck de Burgos cedió una noche el podio de la Orquesta Nacional a un jovencísimo director granadino, Miguel Ángel Gómez Martínez que con sólo veinticinco años venía avalado por una breve pero densa biografía artística en la que resaltaban premios y reconocimientos internacionales: ya era director estable de la Deutsche Oper de Berlín, le requerían las primeras orquestas alemanas, suizas y austríacas y acababa de ser contratado como director titular en la Opera de Viena durante dos años. Gómez Martínez dio sobrado testimonio de sus capacidades ante sus paisanos; el reconocimiento de la crítica fue igualmente unánime. Es un músico que dirige de memoria y con una técnica impecable.

Presentación y regreso de un paisano

Una íntima satisfacción es lo que sintió el público, sobre todo el granadino, tras el concierto ofrecido por la Orquesta Nacional de España el 25 de junio (1975), en el Palacio de Carlos V. Aquel sentimiento estaba bien justificado: un paisano, un joven granadino que llevaba ya algunos años completando su formación y triunfando en Europa, principalmente en Austria, Suiza y Alemania, hizo su presentación aquella noche ante el público del Carlos V como director de orquesta. Se trataba de Miguel Ángel Gómez Martínez. Al día siguiente, 26 de junio, la prensa local se felicitaba al saludar a la joven promesa hecha ya realidad. Ruiz Molinero escribía en Ideal:

«Noche propicia para el entusiasmo. Era lógico. Sobre el podium, un joven director, granadino para más señas, que hacía su presentación en España en un lugar que tantas veces habría soñado en aquellos comienzos juveniles: el escenario del Palacio de Carlos V. (...)

Este joven director que en olor de entusiasmo subió al podio reveló sus condiciones musicales. En Bramhs [Cuarta sinfonía] dio una versión poderosa, bella y repleta de jugosidad. Se ha preocupado en extraer matices y sonoridades, en manejar los distintos planos con maestría y, olvidando los nervios iniciales, sumergirse en esa atmósfera repleta de lirismo que supo ofrecer sin brusquedades de ningún tipo, consiguiendo una versión muy sensitiva, con un instrumento [la orquesta] que anoche (...) brilló como debe brillar, de acuerdo con su categoría indudable».

Dámaso García aseguraba en las páginas de Patria:

«Miguel Angel Gómez ya es todo un director, forjado en un trabajo cotidiano en la Opera de Viena, (...) donde va aflorando la imagen perfecta de una mente clara al servicio de los más distintos ideales interpretativos. Desde los primeros instantes de su intervención, advertimos en él los efectos de un academicismo entero, logrado cien por cien, con toda una envoltura de sedimentos de tradición europea de la mejor solera. Su dominio en el conducirse ante el gran organismo sonoro está sostenido por la firmeza de la técnica que empieza a consustanciarse con su personalidad de hombre joven. (...) Y precisamente cuando la técnica adquiere forma íntima despejando el rigor de escuela, es cuando se dibuja la total conformación del artista».

Desde muy joven, en España

Tras terminar sus estudios de piano y composición a la edad de 17 años en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Gómez Martínez (Granada, 1949) se trasladó a Viena para estudiar dirección de orquesta bajo las órdenes de Hans Swarowsky, convirtiéndose en el graduado más joven de la Universidad de Música y Artes Escénicas de la capital austriaca con tan sólo 21 años. Desde entonces el director no ha dejado de prodigar en los escenarios de todo el mundo su particular forma de dirigir, sin partitura y a ras de foso, frente a las orquestas y los cantantes más prestigiosos, ocupado asimismo puestos de gran responsabilidad, como el de director titular de la Orquesta de la RTVE (1984-87), director artístico del Teatro de la Zarzuela (1985-91), director de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (1989-93), director de la New Finnish National Opera de Helsinki (1993-96), director de la Sinfónica de Hamburgo (1992-2000), director de la Orquesta de Valencia (1997-2005), director artístico de los teatros de las ciudades de Mannheim (1990-93) y Berna (2000-04) y director musical de la orquesta del Festival de Pascua de Bayreuth (2004-actualidad).

En el apartado discográfico ha recibido numerosos premios y distinciones por sus grabaciones para Decca, Orfeo, RCA, Bongiovanni, Teldec, Sony, Naxos, Hispavox u Ondine. Además de su actividad como director de orquesta, el maestro Gómez Martínez posee una brillante trayectoria como compositor – reflejada en obras como la Sinfonía del descubrimiento (1989) y la Sinfonía del agua (2007) – actividad que ha afrontado con gran energía en los últimos años, con partituras como sus conciertos para orquesta y solista (violín, violoncello, flauta y piano) o su Réquiem Español.

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