MIGUEL A. GÓMEZ-MARTÍNEZ

Prensa

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Sin música muere gran parte del espíritu humano


Sin música muere gran parte del espíritu humano

2020-07-09

El granadino dirigirá la 'Novena' de Beethoven durante dos noches consecutivas con llenos absolutos en este Festival de 2020, tan particular

Poca presentación requiere el granadino Miguel Ángel Gómez Martínez. Lo ha hecho todo, lo ha dirigido todo, ha participado en las temporadas de todos los grandes teatros y ha participado en todos los festivales que en el mundo han sido. Hoy y mañana dirigirá a la OCG en una ‘Novena’ muy especial, por muchos motivos, en el Palacio de Carlos V.

–Este año está siendo muy especial para todos. ¿Cómo está siendo para un director internacional como usted?

–Este año será histórico para la humanidad, por una causa desgraciada. Para los músicos ha sido especialmente aciago, puesto que los confinamientos y distanciamientos obligados obstaculizan los conciertos, especialmente para los músicos de orquesta, en teatros y auditorios. Sin embargo, los compositores han podido continuar su trabajo personal con relativa normalidad. Todos hemos compartido la imposibilidad de expresión pública de la música, a excepción de puntuales y generosas expresiones realizadas a través de Internet, aún no siendo el medio idóneo para la música clásica. Como director, por supuesto, es como más difícilmente puede continuarse haciendo música, ya que quedamos sin orquesta, nuestro indispensable instrumento.

–¿Qué cambios cree usted que habrá en el mundo de la clásica a raíz de esta pandemia?

–Yo creo que no debería haber cambios que perjudiquen a la música clásica. Eso sería muy negativo y también muy injusto. Los cambios son positivos cuando aportan mejoras, cuando impulsan la evolución, pero nunca si provocan una involución o merma. La música clásica necesita sus espacios naturales de expresión, los teatros, los auditorios, los festivales. Necesita el espacio, el tiempo y el público, todo lo contrario a lo que obliga una pandemia.

–Su ‘Novena’ con la OCG va a ser la primera que se interprete tras la fase aguda de la pandemia en Europa. ¿Qué le inspira este reto?

–No es mi ‘Novena’, sino la de Beethoven. Más que un reto yo diría que supone una amputación, porque las medidas instauradas provocan una reducción en las plantillas, que es enorme especialmente en la correspondiente al coro, además de unas posiciones en escena  completamente antinaturales que inciden contra la rítmica y la acústica. En todo caso, haremos todo lo posible y casi lo imposible para que resulte magnífico, incluso contra los múltiples problemas que la situación supone. Tanto el Festival como la OCG demuestran una disposición incondicional para interpretar la música contra todo oponente, incluso contra los impedimentos que crea un virus tan terrible como el que nos amenaza, y por mi parte tengo la misma disposición.

–En el año Beethoven va a haber menos conciertos que nunca, y Beethoven fue un absoluto genio, siendo sordo en buena parte de su existencia. ¿Qué otras paradojas le sugiere este periodo?

–Beethoven fue un enorme compositor, pero también fueron genios Mozart, Bach, Brahms, Mahler… Todos han sido excepcionales. La sordera de Beethoven no impedía su creación, porque ni era total, ni le era necesario escuchar más que en su mente con su oído interno, donde estoy seguro que escuchaba perfectamente cuanto componía, porque a mí mismo, salvando las enormes distancias, me ocurre cuando compongo, así que estoy seguro de que debió ser así.

Paradoja no encuentro en este periodo que nos ha tocado vivir. Encuentro dificultades en todos los sentidos para la mayoría de la humanidad. Espero que pase cuanto antes y con el menor número de víctimas posible, también para que la música deje de ser víctima del virus, porque es completamente injusto que precisamente la música y los músicos tengan que ser los más perjudicados, cuando han sido enormemente generosos, ofreciendo música a todos incluso desde el más profundo confinamiento. Sin música muere gran parte del espíritu humano.

–¿Recuerda la primera vez que escuchó la ‘Novena’? ¿Qué le gustó de ella?

–Era niño, y fue aquí en mi tierra. Conectaba el tocadiscos y escuchaba grandes obras maestras. De ‘la Novena’ me gustó todo, desde el primer momento...

–De las centenares de ‘Novena’ que ha dirigido, ¿guarda especial recuerdo de alguna?

–Naturalmente de la primera que dirigí, fue en Hamburgo con Orquesta Sinfónica de aquella ciudad, de la que más adelante fui Director Titular y ahora soy Director de Honor a Perpetuidad, y el coro de la Norddeutsche Rundfunk NDR. Imagine un director español tan joven que interpreta a Beethoven en Alemania… Pero fue un éxito tan rotundo que no podré olvidarlo nunca.

Una enorme prueba

–El mensaje musical e incluso ideológico que aporta esta sinfonía, ¿es más necesario ahora que nunca?

–Es una obra especialmente simbólica, porque atravesamos una enorme prueba para la humanidad en que la hermandad es fundamental, el arte es regenerador, y la música es sanadora del alma.

–Sabemos que tiene usted un encargo muy especial del Teatro de la Zarzuela. ¿Nos puede hablar de él?

–Sí, precisamente motivado por las terribles circunstancias que atravesamos. Tengo que dirigir la inauguración de la próxima temporada del Teatro Nacional de la Zarzuela, con ‘La tempranica’ y ‘La vida breve’. La primera no ofrece problemas para la brutal reducción de plantilla orquestal a que obliga el foso del teatro en el caso de que ocurra un rebrote importante, pero la obra de Manuel de Falla no admite restricciones en su gran plantilla orquestal y coral.

Daniel Bianco, director del coliseo lírico, tiene la intención de que el teatro inaugure temporada incluso en las peores circunstancias, y pensó que se crease una composición como adaptación de ‘La vida breve’ para una orquesta y coros muy reducidos: el INAEM me realizó el encargo. Llamé personalmente a mi querida amiga Elena García de Paredes, hija de quien también ha sido entrañable amiga desde siempre, Maribel de Falla, quien me dijo: «Si la compones tú, Miguel Ángel, lo autorizaremos. Sé muy bien que o lo haces tú, o no será posible». Han sido enormemente comprensivas y generosas, y aunque tanto la familia de Falla como yo mismo preferimos que se interprete la versión original, al menos tendremos la opción de que, pase lo que pase, sea interpretada. Para mí es un enorme trabajo, que compongo con mucho gusto y un inmenso honor, porque Falla encabeza a los más geniales compositores españoles de la Historia.

–Últimamente, ha vuelto en varias ocasiones a Granada para dirigir. ¿Se siente querido por esta ciudad y sus gentes?

–Me siento muy querido, y quiero incondicionalmente a Granada. Es mi ciudad, la llevo siempre en mi corazón, esté donde esté, así que estar aquí entre los míos es siempre una entrañable emoción y una inigualable alegría para mí.

José Antonio Muñoz


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